ENTREVISTA CON MARIA RIBERA, mezzosoprano

  • Tras la grabación de un disco con la armónica alcoyana.
  • Texto: Esther Vizacarra, cecido por el
  • Diario Ciudad de Alcoy

María Ribera: "El uso adecuado de la voz se aprende utilizando mucho la imaginación"

Ha cambiado su registro de canto al de 'mezzosoprano' y piensa que eso le proporciona una mayor comodidad a la hora de dar calidad con menor desgaste personal, aparte de sentir que puede dar mucho en esta nueva tesitura que ya aplicó en el disco recientemente grabado Es una mujer emotiva hasta la médula que disfruta metiéndose en la piel de los personajes, por eso se siente especialmente cómoda en la ópera y la zarzuela, géneros que tienen la virtud de narrar la vida y, por encima de todo, los sentimientos de la gente. María Ribera, que se ha resituado en el canto desde que decidió cambiar su registro de voz a 'mezzosoprano', se encuentra en plena madurez de su carrera y ha sido en ese momento cuando ha grabado por primera vez este tipo de música que tanto le gusta, precisamente con aquella corporación que vio sus inicios musicales, porque ella aprendió de niña a tocar la guitarra con Vicente Jordá en la misma Armónica Alcoyana con la cual ha grabado 'Lírica'. ¿Cuando sustituyó la interpretación musical por el canto? "Tenía poco más de veinte años, había pasado al Conservatorio para estudiar con José Luis González cuando hice la prueba de acceso en Alicante, pero a los cuatro años ya se me caían los lápices de la mano al escuchar a María Callas en un programa de televisión". ¿Una atracción temprana y tan apasionada debe tener una razón? "Me gusta la ópera especialmente porque expresa muy bien los sentimientos humanos, y siempre he disfrutado metiéndome en la piel de los personajes aunque, conforme transcurre la vida, voy entendiendo cada día más por qué dicen que las propias penas ayudan a hacerlo" ¿A qué se refiere? "Le canté a mi abuelo muerto, junto con mi hermana, y fue un momento de increíble identificación con el canto. Lo peor, sin embargo, fue lo que me pasó el día que grabamos el disco compacto con la Armónica. Acababa de ver como se derrumbaban las torres del World Trade Center y andaba llorando por los camerinos porque no podía dejar de pensar en cuatro personas a las que conocí en Nueva York y que trabajaban allí. De los mejicanos Elías Guzmán y Pancho todavía no he sabido nada, como tampoco del argentino Chamuco. Sólo he tenido noticias de la dominicana Lisa Medina y tengo que pensar que los otros tres han desaparecido porque antes de eso hablábamos con frecuencia. Yo creo que parte de la tensión emocional con que canté ese día se nota en el disco". María Ribera se encuentra en un momento de madurez artística Había ido a Nueva York a estudiar canto con Charles Kellis. "Sí. Yo soy muy inquieta y pienso que el aprendizaje del canto exige diversificación. Todos los maestros me han enseñado algo. No es que ninguno deje nada por decir, es que hay quien acierta con las palabras que te descubren una cosa, porque en el canto interviene mucho la imaginación, y otros encuentran las que te descubren otra. La altura se aprende cuando se comprende que el paladar es móvil y se desplaza con el bostezo. Para la proyección hay que darse cuenta de la profundidad del teatro y pensar en que la voz llegue a una persona situada en la última fila..." ¿En qué momento de su carrera se encuentra? "Pienso que la técnica la tengo muy asentada, hasta el punto que puedo, incluso, ayudar a amigos que me piden consejo. Estoy en un momento muy maduro, por una parte ya no acepto todo lo que me ofrecen y, por otra, he encontrado mi registro como 'mezzosoprano', en el cual puedo dar más calidad sin tanto desgaste personal. Creo que mucha gente no acababa de comprender a una soprano con una voz tan potente como la mía, una voz grande debe acortar la tesitura. Me deprimí mucho cuando tuve un problema como soprano que me llevó al agotamiento vocal por volcarme demasiado, ahora estoy más cómoda y pienso que tengo mucho que decir como mezzo". ¿Qué parte de terapia tiene el canto? "Alguna, sin duda. Una de las cosas que me gustan de ser cantante es que cuando me subo a un escenario y supero esos primeros segundos de angustia que tiene todo artista, la gente se olvida de mi peso y sólo perciben mi voz. Una de las cosas que me hacían sentirme a gusto en Nueva York es que allí no se da importancia a esas cosas, pero también es cierto que la alimentación de allí me perjudicó mucho, al margen del problema de tiroides que me impide alcanzar un peso normal, y fue a partir de aquella experiencia alimentaria que me hice vegetariana". Su último éxito ha sido la grabación del disco 'Lírica' con la Armónica. ¿En qué está trabajando? "La grabación fue un trabajo muy agradable, y por ello tengo que dar las gracias a la Armónica Alcoyana, a su director, Moisés Olcina, y a Javier Gisbert que cantaba conmigo. De lo que estoy preparando ahora no quisiera hablar demasiado porque no me gusta adelantar acontecimientos, pero es cierto que ensayo música religiosa de Haydn y Pergolessi para la Semana Santa, aunque los conciertos no están previstos".