10 de noviembre de 2002
En una de las mejores interpretaciones de este género que se recuerdan.
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El público vibró con la ópera "Lucía de Lammermoor". Se ofreció en versión de concierto-escenificado La Asociación de Amigos de la Música de Alcoy ha vuelto a vivir una noche de ópera memorable después de cuatro años sin una ópera completa. El Teatro del Colegio Salesianos registró una buena entrada el pasado domingo para presenciar una "Lucia de Lammermoor" de auténtico lujo. No recordamos una ópera tan redonda con un nivel artístico tan estimable en todos y cada uno de los intervinientes: solistas, coro, orquesta y director. Además, no se echaron en falta para nada los decorados; es más, la versión de concierto escenificado logró concentrar más al público en la bellísima música compuesta por Gaetano Donizetti en 1835 y realzar aún más las voces de los solistas quienes se encontraban delante de la orquesta, sin peligro de que ésta tapase las emisiones de los cantantes, algo que ocurría antes con la irregular acústica del Teatro Calderón, problema que quedará solucionado con las obras, esperamos. "Lucia de Lammermoor" es una obra que requiere unos cantantes con unas cualidades vocales muy depuradas si no se quiere naufragar.
Es necesario destacar el extraordinario equilibrio y la calidad de las voces en esta producción, empezando por el tenor italiano Rubenss Pelizzari (Edgardo), uno de los mejores tenores escuchados en Alcoy sin duda. La rumana Mihaela Dinu fue una exquisita "Lucia"; una joven soprano lírico ligera que tiene un caudal de voz impresionante y toda una vida por delante para perfeccionar un papel que parece hecho para ella. Mención aparte merecen el barítono mejicano Armando Gama y el bajo italiano Giancarlo Tosi en los roles de Enrico y Raimondo, juventud y veteranía respectivamente; en ambos casos voces de extraordinaria calidad. Aunque breve en su intervención, también nos causó una buena impresión la soprano Roberta Matelli en el papel de Alisa. Magnífico el coro en todas sus intervenciones. Y finalmente una orquesta, la Filarmónica de Pleven de Bulgaria con su director al frente Chris Nance, quien ya dirigiera en Alcoy "Turandot" en 1997 y "Porgy and Bess" en 1998, logrando llegar a un refinamiento interpretativo digno de mención. El público aplaudió con entusiasmo todos los momentos cumbre de esta obra maestra, especialmente a la finalización del maravilloso y celebérrimo "Sexteto" del segundo acto, en el aria de la locura "il dolce suono" que canta Lucia y el aria que canta Edgardo en el tercer acto. Casi diez minutos de aplausos ininterrumpidos al final, confirman el éxito de una ópera y una interpretación, que aunque en versión de concierto escenificado, auguran un optimista futuro en que este género musical no falte en la programación de la Asociación de Amigos de la Música. |