25 de mayo de 2002
Los Solistas del Covent Garden de Londres se metieron al público en el bolsillo. Memorable música de Piazolla.
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La XIV Edición del Concierto de la Cruz Roja que anualmente organiza la Asociación de Amigos de la Música de Alcoy y que, al igual que la edición anterior, cuenta con patrocinio de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, ha constituido, sin duda, el mejor momento musical de la temporada, y uno más de esos que es imposible olvidar porque, incluso días después del concierto, todavía nos rondan por la cabeza las notas emanadas de los instrumentos de estos magníficos virtuosos que son los Solistas de la Orquesta del Covent Garden de Londres, con su primer violín Vasko Vassilev a la cabeza. El entusiasmo del numeroso público que acudió a la cita del pasado martes en el Teatro Principal, fue palpable desde la salida al escenario de los músicos. Hay quién encima tiene el don de meterse al publico en el bolsillo sin haber tocado todavía ni una sola nota. Empezó la actuación con la Sonata en Sol menor 'El trino del diablo' de Giuseppe Tartini, violinista y compositor del barroco italiano, creador de la escuela violinística moderna y al igual que Nicolo Paganini, autor de obras casi imposibles de ejecutar dada su dificultad. Vasko Vassilev, primer violín de la Orquesta del Covent Garden ofreció una auténtica exhibición de virtuosismo con su violín 'Amati' de 1705. Este joven tiene todo lo que tiene que tener y por ello está considerado uno de los mejores a sus 32 años. Todo asombra: la prodigiosa técnica, insuperable afinación, el elegante y expresivo fraseo, la forma de 'atacar' el instrumento y la mágica conexión que establece con el público.
Siguió la que posiblemente sea obra cumbre de Chopin, el 'Concierto nº 1 para piano y orquesta' en versión para conjunto de cámara. Sinceramente y después de muchos años de escuchar esta bellísima partitura, en vivo y en grabaciones, siempre con acompañamiento orquestal, comprendo ahora el porqué de su grandeza. La versión camerística, donde no falta ninguna nota de la versión original, llega más pura y más íntima, tal y como es de suponer, deseaba el gran compositor polaco, y donde el piano adquiere incluso mayor protagonismo. La interpretación por parte de los Solistas del Covent Garden actuando como pianista Ludmil Angelov, rayó a una altura insólita. Por si no había bastante, llegó la segunda parte con música de Astor Piazzolla, quién junto con Ginastera forman los embajadores de la música argentina en el mundo. No hay espacio suficiente en este diario para explicar con detalle esta parte del concierto. Se tenía que estar allí. Pero no puedo dejar de decir que para muchos, Piazzolla, habrá sido todo un descubrimiento. Se agotaron los cds puestos a la venta por los Solistas del Covent Garden con obras de este genial compositor. Piazzolla y los Solistas, incluido el uruguayo Enrique Tellería al bandoneón, fascinaron con 'Las cuatro estaciones porteñas', obra de gran belleza tímbrica y de extraordinario impacto en el público, la cual, inspirada el folklore argentino, su mensaje llega a ser universal. Si no fuese así Piazzolla no sería hoy uno de los compositores más interpretados en todo el mundo. Dado que al final el entusiasmado público se negaba a abandonar sus butacas, los Solistas se despidieron con la célebre 'Milonga del Angel' también de Piazzolla. Memorable. |
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