|
HOMENAJE AL CÍRCULO INDUSTRIAL DE ALCOY |
|
La Asociación de Amigos de la Música de Alcoy celebró el día 23 de junio de 2005 un recital de piano a cargo de Carmen Vilà, en un concierto en el que se rindió homenaje al Círculo Industrial, a propósito de su nombramiento como Socio de Honor en enero de 2005, en virtud de los méritos contraídos durante más de veintidós años, siendo su contribución, decisiva en el afianzamiento de Amigos de la Música. En el intermedio del concierto fue pronunciado un discurso por parte del Vicepresidente de la Asociación, Adolfo Seguí, repleto de referencias a lo que han sido estos veintidós años, recordando algunas de las más de treinta actuaciones celebradas en el Salón Rotonda, como las de las pianistas alcoyanas Trinidad Sánchis y Consuelo Colomer, o artistas del prestigio de David Lively, Félix Ayo, Isabel Rey o Jordi Savall, destacando la importancia que para el desarrollo cultural y social de nuestra ciudad ha tenido y tiene el Círculo Industrial. A continuación se procedió a la entrega del título de Socio de Honor que consistió en un pergamino artesano y una arpa de bronce con una inscripción recordatoria. Dichos obsequios fueron entregados por Alfonso Jordá y Miguel Ferrándiz, Presidente y Relaciones Públicas, siendo recogidos por Rafael Silvestre, actual Presidente del Círculo Industrial, y Francisco Javier Gimeno, anterior Presidente. Tomó la palabra Rafael Silvestre, quien dijo sentirse emocionado por el homenaje y agradecido por el mismo, puesto que la Asociación de Amigos de la Música de Alcoy, ha sido la única institución alcoyana que ha tenido un reconocimiento de estas características con el Círculo, el cual siempre ha estado y está abierto a toda la ciudad de Alcoy.
Por lo que se refiere al concierto, indicar que Carmen Vilà, pianista catalana de 68 años de edad, demostró sin duda, ser una de las mejores intérpretes escuchadas en Alcoy. Es más famosa en Estados Unidos y Austria que en España. Sus grabaciones con la RCA apenas se conocen en nuestro país. Es otro caso de injusticia inexplicable. Tras su rostro y mirada se esconde un temperamento y una ternura que traslada al piano y que encandila al público. Una vida dedicada al piano. Técnica apabullante, delicadísimos fraseos e impresionantes “glissandi”. Su “Nocturno para la mano izquierda” de Scriabin conmovió a todos y sus “Fuegos de artificio” de Debussy dejaron al público sin habla. Menos enérgica, si acaso, en Mozart y Schubert, pero más convincente y resplandeciente en Chopin, del cual interpretó el famoso “Andante Spianatto y la Gran Polonesa Brillante. Se despidió de los numerosos asistentes con la conmovedora “Milonga del ángel” de Astor Piazzolla. |
||||